Diferencia entre falta y delito: qué consecuencias tiene cada una

Diferencia entre falta y delito: qué consecuencias tiene cada una

Es habitual escuchar hablar de «faltas» en el lenguaje coloquial, pero conviene saber que, desde una reforma legal ya hace años, esa categoría como tal desapareció del Código Penal español. Aun así, sigue existiendo una distinción real y relevante entre infracciones de distinta gravedad que conviene entender bien.

Qué ocurrió con las antiguas «faltas»

Las conductas que antes se castigaban como faltas (infracciones penales de menor gravedad, como hurtos de poca cuantía o amenazas leves) se reconvirtieron en dos posibles vías: algunas pasaron a ser delitos leves (dentro del propio Código Penal, con penas más reducidas), y otras se trasladaron al ámbito administrativo o civil, dejando de ser delito.

Delitos leves, menos graves y graves: así se clasifican ahora

El Código Penal actual clasifica los delitos en tres categorías según la gravedad de la pena que llevan aparejada: delitos leves (las penas más reducidas, como ciertas multas o penas cortas), delitos menos graves (la mayoría de los delitos «comunes»), y delitos graves (los que llevan aparejadas penas de prisión más largas). Esta clasificación no es solo teórica: determina, entre otras cosas, los plazos de prescripción y el procedimiento judicial aplicable.

¿Por qué importa tanto esta diferencia en la práctica?

  • El plazo de prescripción del delito (el tiempo que tiene la Administración de Justicia para perseguirlo) varía mucho según la gravedad.
  • El procedimiento judicial es distinto: los delitos leves se tramitan por un juicio más ágil y rápido que los delitos graves.
  • Las consecuencias en cuanto a antecedentes penales y su duración también dependen de esta clasificación.
  • La posibilidad de suspender o sustituir la pena (por ejemplo, evitar la entrada en prisión) depende en gran medida de la gravedad del delito y de la pena concreta impuesta.

Un ejemplo práctico: el hurto

Un hurto de escasa cuantía (por debajo de un determinado importe) se castiga como delito leve, con una pena habitualmente de multa. Ese mismo hecho, si el valor sustraído es más elevado, o si concurren circunstancias agravantes (como usar violencia o ser reincidente), puede pasar a considerarse un delito de mayor gravedad, con consecuencias mucho más serias, incluida la posible pena de prisión.

Si te preocupa un proceso penal en curso, consulta también qué hacer si te llega una citación judicial.

Preguntas frecuentes

¿Un delito leve deja antecedentes penales?

Sí, en principio cualquier condena penal firme genera antecedentes, aunque en el caso de los delitos leves su cancelación suele estar sujeta a plazos más cortos que los de delitos de mayor gravedad.

¿Necesito abogado para un delito leve?

Aunque en algunos procedimientos por delito leve la asistencia letrada no es obligatoria por ley, siempre es muy recomendable contar con un abogado, porque incluso una condena por delito leve puede tener consecuencias relevantes a futuro.

¿Puede un delito leve terminar en juicio con jurado?

No. El Tribunal del Jurado está reservado a determinados delitos graves específicamente señalados por la ley (como el homicidio), nunca a delitos leves, que se tramitan por un procedimiento mucho más ágil y sin jurado.

¿Quién decide si unos hechos son delito leve o algo más grave?

Inicialmente lo valora el juez de instrucción a partir de la denuncia y las diligencias practicadas, aunque esa calificación puede cambiar a lo largo del procedimiento si aparecen nuevos elementos que agraven o atenúen los hechos investigados.


Escrito por Julián Casero Gilabert, abogado colegiado nº 606 en el Ilustre Colegio de Abogados de Jaén, con despacho en Villacarrillo (Jaén).

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